|
El
Teatro Degollado . Guadalajara. 1993.
-
Nos vemos en "el Degollado"-, dijo Pato.
- Ok. No vayas a llegar tarde y que no se te olvide
el video, le recordé.
- ¿Cómo crees? Ahí nos vemos
a las 5.
- Bueno, te vistes sexy.
- No seas ansioso.
- Entonces qué, ¿De mini?
- Lo sabrás cuando me veas. Bye.
- Bye. Colgó.
Ahora
sí, se me tiene que hacer con Pato, sí,
sí. De aquí me la llevo a tomar
unas copas y Yes!. Me encontraba sumido en mis
pensamientos cuando un guía de turistas
se acercó con su grupo.
"El Teatro Degollado fue inaugurado en 1856
con la opera Lucia de Lamermoor"... No podía
prestar atención. Sólo pensaba en
la minifalda de Pato. Esa mini roja que tantas
fantasías me había dado. Dios, "que
se me haga, que se me haga", suplicaba con
insistencia.
Los
minutos transcurrieron. "En un principio
llamado Teatro Alarcón a la muerte del gral. Santos
Degollado, en su honor se le dio el nombre actual.
Su pórtico lo conforman..." Carajo, a qué
hora piensa llegar, musité enfadado.
5:40
PM.Ya pasaron los 30 minutos de tolerancia. 6:27
PM. Ya tomé fotos. Sólo pienso en
ésa mini. 7:15 PM. La mini nunca llegó.
Traté de consolarme inventando un millón
de excusas. "Se le hizo tarde". "No
la dejaron venir". "El tráfico".
Carajo me plantó. Cuando menos puedo decir
que me plantaron con estilo, en el mismísimo
Teatro Degollado.
|