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FUNCIÓN DEL OBISPO PRESIDENTE
a) Deberes del Obispo Presidente.
- Tendrá la representación de la Iglesia en general, y deberá ejercerla en cualquier momento y lugar que sea necesario, para la atención y supervisión de toda la Iglesia, y su autoridad se extiende hasta los campos misioneros dependientes de la organización. Por lo tanto, deberá visitar todos los distritos en la frecuencia que sea necesaria. Esto lo hará para enterarse del estado de la obra y ordenar lo que deba hacerse en cada caso.
- Velará porque los obispos de distrito y demás miembros de la Mesa Directiva General de la Iglesia cumplan fielmente sus obligaciones.
- Presidirá las Convenciones Generales, Reuniones Episcopales y reuniones de la Mesa Directiva General de la Iglesia. Cuando por alguna razón justificada no pueda asistir a las actividades que le correspondan deberá delegar su representación a cualquier miembro de la Mesa Directiva General de la Iglesia u obispo en funciones.
- Deberá asistir a las Convenciones Distritales para asesorar a los obispos e intervenir en aquellas cosas que lo requieran, o delegar su representación como se expresa en el inciso anterior.
- Representará a la Iglesia en todas las gestiones oficiales que se deba hacer, o delegará su representación como ya está indicado, utilizando si las circunstancias lo requieren, a más de una persona.
- Firmará, juntamente con el Secretario General, todas las credenciales, certificados de ordenación, nombramientos y demás documentos que requieran su firma.
- Exigirá que los obispos de distrito y demás miembros de la Mesa Directiva General de la Iglesia le informen de sus actividades cuando lo estime conveniente.
- Presentará un informe de su administración y de sus actividades personales ante las Convenciones Generales y Reuniones Episcopales.
- Exigirá que se cumplan los acuerdos de las Convenciones Generales, de las Reuniones Episcopales y Convenciones de Distrito. Cuando no se cumpla un acuerdo, deberá informar ante la Convención General, Reunión Episcopal o de la Mesa Directiva General de la Iglesia, explicando los motivos que lo impidieron. En el caso de acuerdos de Convención Distrital deberá requerir su cumplimiento al obispo correspondiente.
- Deberá cumplir, impulsar y supervisar los programas que la Convención General o Reunión Episcopal hayan aprobado, o en su defecto, si no existiere, deberá proponer en conjunto con la Mesa Directiva un plan de trabajo ante la Convención General o Reunión Episcopal para su estudio, y en su caso, aprobarlo en la fecha que convenga.
- Hará la entrega oficial de su cargo a su sucesor al final de la Convención. La entrega física se hará en un plazo no mayor de un mes, y ante una reunión plenaria de la Mesa Directiva General de la Iglesia. Entregará por inventario las oficinas, bienes y demás enseres que estén en su poder y que sean para el uso de la presidencia de la Iglesia. Se enviará copia del inventario a los obispos de distrito.
- Atribuciones del Obispo Presidente.
- Podrá nombrar obispos que asuman, hasta por seis meses, la dirección de aquellos distritos que súbitamente queden sin titular.
- Si faltaren más de seis meses para la terminación del período correspondiente a un obispo que muera, renuncie, o cese de sus funciones, el Obispo Presidente deberá convocar a todos los ministros del distrito en cuestión y hacer la elección de un obispo que cubra el interinato.
- Tiene la facultad de solicitar la remoción de los funcionarios de las Fraternidades Generales de señores, señoras y jóvenes, que no cumplan con sus obligaciones o que por alguna razón justificada no puedan o no deban permanecer en sus puestos.
- Tiene la facultad de solicitar la remoción de los obispos de distrito y de los miembros de la Mesa Directiva General de la Iglesia que no cumplan con sus obligaciones o que por alguna razón justificada no puedan o no deban permanecer en sus puestos. En la Reunión Episcopal se estudiará la solicitud de remoción, la cual podrá ser aprobada o rechazada. En casos de emergencia, el Obispo Presidente puede hacer las remociones y presentar sus motivos a la Mesa Directiva General de la Iglesia, la cual las ratificará o rectificará, según convenga.
- Queda autorizado el Obispo Presidente para cambiar a cualquier ministro que a su juicio pueda suplir una necesidad de emergencia, con la anuencia del ministro en cuestión, del obispo de distrito de donde sale y la de aquel a donde vaya a trabajar, si fuere dentro de un distrito constituido.
- Cuando un miembro de las mesas directivas de las Fraternidades, de los que tienen suplente, dejara de fungir en su puesto por fallecimiento, renuncia o cese, el Obispo Presidente ordenará un suplente que tome posesión del cargo vacante, después de rendir la protesta de rigor ante él o su representante. En la siguiente Reunión de la Mesa Directiva General de la Iglesia, se nombrará otro suplente si faltaren más de seis meses para que se termine el período.
- El Obispo Presidente propondrá la planilla para las mesas directivas de las Fraternidades Generales de señores, señoras y jóvenes, después de consultar con los demás miembros de la Mesa Directiva General de la Iglesia, con los Obispos Supervisores y con los pastores de aquellos miembros que considere conveniente que figuren como candidatos a dichos puestos. Propondrá dos personas para cada cargo, y a los delegados asistentes a las conferencias tocará decidir por mayoría de votos, quiénes ocuparán los puestos. Pues en todo caso, los que obtengan mayoría serán propietarios y los otros suplentes.
- Tendrá facultad de intervenir en la distribución de los fondos que se acumulen en las tesorerías de las Fraternidades Generales, después de que éstas cumplan con el envío de los porcentajes que les correspondan.
- Tendrá facultad de ordenar la revisión de los libros de las Tesorerías Generales y distritales, y nombrará una comisión o un contador que revise o certifique los informes que deban rendirse en las Convenciones Generales, Reuniones Episcopales y en las Convenciones Distritales, y cuando lo crea conveniente podrá ordenar una auditoría a cualquiera de las tesorerías mencionadas.
- Tendrá la facultad de aprobar o rechazar las solicitudes que los obispos hagan para utilizar los fondos de las tesorerías de sus distritos, cuando se trate de cubrir gastos no previstos y cuando las circunstancias lo requieran, podrá intervenir para reajustar algunas asignaciones que se haya hecho a las tesorerías de distrito.
- Tendrá la facultad para requerir a los obispos e intervenir en asuntos distritales en circunstancias que a su juicio lo ameriten, previa consulta con la mayoría de los miembros de la Mesa Directiva General. Esta intervención sólo se dará una vez que se hayan agotado los recursos de orientación y consejo necesarios para la atención del asunto en cuestión, debiendo informar en Reunión Episcopal, donde se ratificará o rectificará la decisión, según convenga.
- Tendrá la facultad de tomar decisiones de carácter extraordinario en casos de emergencia debiendo informar en Reunión Episcopal, donde se ratificará o rectificará según convenga.
- Nombrará junto con el Secretario General y el Tesorero General, al personal que trabaje en las Oficinas Generales de la Iglesia y le asignará el salario correspondiente.
- Será responsable del funcionamiento de las Oficinas Generales de la Iglesia y aprobará las erogaciones necesarias para la adquisición del equipo de las mismas, así como para los demás comités y Fraternidades Generales

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RESEÑA DEL OBISPO PRESIDENTE
El Rev. Nicolás Herrera Ríos es el actual Obispo Presidente. Nació en Ruiz, Nayarit, México, el 19 de octubre de 1952. Sus padres fueron: Zacarías Herrera Ortega () e Indalecia Ríos. Su esposa es la hermana Mercedes Saijas Lavandera, y sus hijos Edin Judith, Eliab Nicolás y Mercedes Berenice.
Fue bautizado en agua el 6 de agosto de 1968 en Ciudad Obregón, Son., por el Pastor Miguel Montiel Cázares y recibió el bautismo del Espíritu Santo en abril de 1969 en la misma ciudad.
Debido a que su padre era pastor de una muy pequeña iglesia, y que además estaba muy enfermo, el hermano Herrera no pudo realizar sus estudios como lo deseaba, por lo que desde su adolescencia se dedicó a trabajar para contribuir económicamente para la familia. Ante la imposibilidad de seguir estudiando, adoptó el hábito de leer, tanto de cultura general como también teológica, por esa razón se le puede considerar un autodidacto.

Antes de cumplir los dieciocho años, en abril de 1970 fue iniciado al ministerio, y en septiembre del mismo año, enviado a estudiar a Tepic, Nayarit, al Instituto Teológico Apostólico Internacional (ITAI), en donde cursó el primer año con excelentes calificaciones; y de nuevo, por la escasez de recursos económicos, no pudo volver al seminario para concluir sus estudios. Durante el tiempo de estudio en Tepic, se le encargó la pequeña obra en San Blas, Nay., la cual atendió por unos cuatro meses concluyendo con una campaña en la que estuvieron algunos estudiantes del seminario de la Asamblea Apostólica y en la que se celebraron doce bautismos.
A su regreso a Ciudad Obregón, Son., se le envió a formar la iglesia en Pueblo Yaqui, tarea que no concluyó porque se presentó la necesidad de un pastor en la iglesia de Navojoa, Son., misma que recibió el 30 de diciembre de 1970. Allí le entregaron veinte hermanos, y en dos años y medio de pastorado ya contaba con sesenta y cinco. En esos dos años obtuvo el segundo lugar en bautismos en el Distrito de Sonora. De esta iglesia pasó a pastorear la iglesia del ejido Villa Juárez, Etch., Son. Luego a la Primera Iglesia de Empalme, Son. En ambas iglesias estuvo sólo unos meses, ya que fue enviado a enfrentar emergencias que se presentaron en cada una de ellas.

A la par de esos dos breves pastorados, desempeñó el cargo de Promotor (hoy Coordinador) de Educación Cristiana. En este puesto desarrolló dos proyectos que fueron muy bien apreciados, y que consistieron en una campaña para reactivar la Escuela Dominical en todo el distrito y la celebración de un seminario residencial que duró tres meses, en la ciudad de Hermosillo, Son. Por esta razón fue invitado por el Secretario de Educación Cristiana, que en ese entonces era el hermano Manuel J. Gaxiola, para que promoviera de la misma manera la Escuela Dominical, pero ahora en todo el país. Para ello se trasladó a vivir a la Ciudad de México. Este viaje fue en enero de 1976. Allí permaneció solamente tres meses, pues el 14 de abril de ese mismo año, salió como misionero a la República de El Salvador, Centroamérica.
Acerca de ese viaje, El Exégeta publicó lo siguiente:
“Hace cinco años salió de México un joven misionero de menos de 23 años de edad, acompañado de su esposa Mercedes y sus dos hijos, una niña y un niño. El hermano Nicolás Herrera se fue a un país desconocido a dirigir una iglesia que prácticamente se había acabado. Una seria división había hecho que sólo quedaran unos pequeños grupos apostólicos, pero esto no desanimó a nuestro misionero. Algunos de los que habían abandonado la Iglesia Apostólica para irse a otro movimiento, comenzaron a regresar, la obra siguió extendiéndose y comenzaron a ingresar al ministerio muchos hombres atraídos por la seriedad del sistema de organización de la Iglesia y por la solidez de nuestros principios doctrinales. Antes de su regreso a México, el misionero Herrera entregó más de treinta congregaciones, la mayoría de las cuales se fundaron durante su gestión”. (El Exégeta, artículo: “Progreso, Dolor, Esperanza”, del año 1981, página 12).

Como El Exégeta lo dice, él enfrentó una serie de problemas de división. La iglesia salvadoreña, además de estar destruida, sus propiedades habían sido traspasadas ilegalmente a otra iglesia. El hermano Nicolás logró con la ayuda de Dios recuperar una buena parte de esas propiedades y algunos hermanos, con los que formó doce grupitos que luego llegaron a ser más de cuarenta iglesias. El trabajo de predicación y fundación de iglesias fue llevado a cabo por el hermano Herrera con una gran pasión, pues además de recorrer todo el país a pie, a caballo, en autobús, y usando cualquier medio de transporte disponible, y predicando por las plazas, por las calles, puerta por puerta, subiendo montañas, cruzando ríos y arroyos, también utilizó la radio para llegar a todo el país y demás naciones vecinas. Este programa de radio fue el resultado de una visión que Dios le dio al hermano Nicolás, en la que el Señor le mostró que fuera a la Radio Internacional YSC a contratar media hora diaria sin tener dinero ni quien pudiera darle algún respaldo para que le fiaran el tiempo. El hermano fue obediente a la visión y Dios le dio gracia ante el dueño de la radio, quien le dio todo tipo de facilidades para que predicara.
Mientras predicaba por la radio mucha gente empezó a escribirle, invitándolo a sus pueblos para que les predicara, a tal grado que una vez tuvo que conseguir un carro para hacer un recorrido por todos esos lugares, celebrando dieciséis cultos en un día. Y para darle estabilidad a esas pequeñas células, puso un encargado en cada grupo, que cada mes concentraba en donde él vivía, en la ciudad capital San Salvador, durante tres días para que le informaran del progreso de esos grupos, como también se aprovechaba la reunión para darles las más elementales instrucciones para que pudieran funcionar.
Gran parte de la alimentación espiritual de esos hermanos se daba a través de la misma radio, ya que diariamente podían oir a su pastor. Además de los problemas de la división, el hermano y su familia tuvieron que enfrentar los problemas naturales de la guerra, que en ese tiempo estaba ya muy fuerte y cobraba muchas vidas diariamente. En varias ocasiones, tanto él como su familia, fueron testigos de cómo caían las gentes abatidas por las balas, y ellos mismos estuvieron en graves peligros.
Al cumplir su tiempo como misionero, en marzo de 1981 regresó a México. Cinco meses después, el 11 de julio del mismo año, recibió el pastorado de la iglesia de Querétaro, que no obstante que tenía treinta años de fundada, sólo tenía veintiocho miembros. Después de dos años y medio de pastorado, entregó ciento catorce miembros, para luego recibir la Quinta Iglesia de México.
Mientras pastoreaba en Querétaro, sirvió como Anciano Auxiliar (así se llamaban entonces los Presbíteros) en el sector del Distrito Central que abarcaba a las iglesias de Querétaro, algunas de Guanajuato y otras de Michoacán. En ese mismo tiempo, fue electo Secretario de Misiones Extranjeras, en junio de 1982, como también en ese tiempo les nació la hija menor, Mercedes Berenice.
Al terminar su periodo de Secretario de Misiones, en agosto de 1986, continuó como Pastor y Presbítero de la Quinta Iglesia de México, y unos meses después fue trasladado a Guadalajara para servir como Obispo del Distrito de Occidente. Como obispo de este distrito impulsó el crecimiento integral de las iglesias. Para ello reunía a todos los pastores durante quince días por año, para comunicarles la visión y motivarlos, a fin de lograr los mejores resultados. Este distrito pasaba en ese tiempo por una severa escasez de recursos económicos; pero después de un periodo de ayuno y oración Dios le mostró cómo podía fundar un seminario residencial en el que los alumnos estuvieran recibiendo instrucción por seis semanas y luego regresaran al trabajo por otras seis semanas, y así sucesivamente hasta que se graduaran. La graduación se daba cuando aprobaban las materias básicas para ser ordenados, así se formó un buen grupo de pastores que hoy trabajan en varios distritos.
Estando en Guadalajara ha servido como Pastor en Tlaquepaque y en la Tercera Iglesia de esta misma ciudad. Además, durante este mismo tiempo, ha servido como Secretario General, Secretario de Misiones Extranjeras y Evangelización, Secretario de Evangelización, y ahora, como Obispo Presidente.
Ha recibido cursos en diversos institutos teológicos, entre los que se encuentran el Instituto Teológico Apostólico Internacional (ITAI), la Comunidad Teológica de México, el Seminario Metodista de México, el Seminario Presbiteriano de México y el Centro Cultural Mexicano (CCM).
Actualmente se encuentra radicando en la ciudad de Guadalajara, Jal., junto con su esposa la hermana Mercedes, sus tres hijos, su yerno, Eduardo, su nuera, Estela, y sus cuatro nietos que son: Ed Jaser y Edin Valeria (hijos de Edin Judith) y Caleb y Edeivy (hijos de Eliab). Pastorea la Tercera Iglesia de la misma ciudad.

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